Experiencia SVE de Víctor Domínguez en Letonia

Todo proyecto de voluntariado comienza como una aventura. Está el héroe de la historia (tú), que debe salir de su mundo ordinario porque recibe la llamada de la aventura. No faltarán otros personajes en tu historia personal que te dirán cosas como ¡¿Irte al extranjero?! ¡Qué peligro! ¿Por qué no te quedas con nosotros?! También encontrarás muchos que te darán palabras de ánimo y te apoyarán desde principio a fin.

Todos, e insisto, todos los voluntarios hemos pasado por esta fase de dudas. En mi caso ha sido una experiencia que repetiría cien veces. Aunque NO TODO HA SIDO COLOR DE ROSA. Estar lejos de tu familia a veces es duro (aunque encontrarás a otra familia en ese nuevo país), tendrás que hacer tareas que a veces no te agradará realizar o quizá tu voluntariado no sea como esperabas. Todo ello es parte de la diversión.  No tirar la toalla es parte de camino del voluntario. La experiencia la haces grande tú. De ti dependerá que sea algo memorable o no.

En mi caso decidí colaborar con un centro local de juventud en Ogres (Letonia) durante seis meses, donde a pesar de hacer muchas actividades no tenían un plan definido para nosotros como voluntarios. Por ello decidimos plantear el asunto como una oportunidad y no como un problema empezando por proponerles nuestras ideas. Yo enseñé clases de yoga, español, inglés en una guardería, manualidades y otra clase de eventos culturales.

Pregúntalo todo, aprende más, viaja mucho, haz amigos y explora cada rincón del país que elijas (No te centres mucho en elegir proyecto según el país, yo no conocía nada de Letonia y ahora me parece una cultura fantástica de la que aún tengo que aprender).

¡Ánimo y recuerda que no estás sol@! Mucha suerte.

Fdo. Víctor Domínguez

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