Experiencia de SVE de Saida González en Polonia

Mi EVS ha sido en Polonia, justamente en Poznan. Nunca antes me había planteado hacerlo, aunque varios amigos me habían hablado de éste tras su experiencia, pero nunca me paré a decir quiero hacerlo, estaba muy cómoda donde estaba. Pero un día había algo que me decía sal de tu zona de confort, y otra vez,  dos amigos me hablaron de su experiencia de EVS  y lo transformante que había sido para ellos. Entonces me dije, ¿Por qué no? ¿Qué tengo que perder?

Me puse en contacto con la ONG Iniciativa Internacional Joven, quienes me abrieron y me acompañaron desde que toqué en sus puertas, haciendo un curso de emprendimiento en Torremolinos con otras ONGs provenientes de otros países como Irlanda, Italia, Turquía, Polonia… Un encuentro que a pesar de mi pobre inglés, fue un salto de ir rompiendo muros.

Finalmente tras echar currículos durante dos meses aproximadamente, me llamaron de Poznan y en Enero ya estaba haciendo las maletas para saltar a la aventura justamente el 10 de Enero hasta el 1 de Noviembre.

Mi voluntariado era en una guardería con niños de 3 a 5 años, una guardería en las afueras de Poznan. Tenía cada día que coger un autobús durante una hora y luego volver.

No puedo decir que todo fue de colores super mega maravilloso… el comienzo fue duro, aterrador e incluso las lágrimas me salían en momentos de cansancio. Ya que no estaba acostumbrada a tanto frío, la soledad era mi acompañante porque no tenía amigos, el piso no era un lujo, no entendía bien inglés… Lo que sí puedo asegurar que lo que me mantenía a pesar de tantos contratiempos, era levantarme cada día para ir a la guardería porque los niños me daban todo el amor que necesitaba en ese momento, los niños me ayudaron a mí, no yo a ellos. Y las profesoras y el personal de guardería abrieron sus puertas para que cada día sintiera que no quería irme, que esperara y lo demás se solucionaría. Es la primera vez que no esperaba que llegaran los fines de semana, sino que deseaba que llegara el lunes.

Y a los dos meses esos problemas fuera de la guardería los fui solventando,  y encontré mi lugar dentro de esta cultura. Tengo que decir que mis mejores acompañantes en esta aventura han sido los polacos, no he tenido contacto con otros voluntarios apenas y con la ONG. Mi principal vía de contacto ha sido con los profesionales de la guardería, y un grupo de jóvenes polacos interesados en la cultura española.

No he aprendido mucho polaco pero con mi mejor acompañante en toda la estancia, que ha sido mi apoyo en todo el voluntariado, hemos creado un nuevo idioma inglés-polaco-español.

Puedo decir que no soy la misma de antes,  experiencias como éstas producen cambios que nunca puedes imaginar, te abre la mente, encuentras personas de cultura diferente que te hacen ver la vida desde otra perspectiva y te haces más fuerte. Puedo decir que tras tan solo diez meses en Poznan,  dentro de mí hay dos países.

Saida González Rebollo

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