Experiencia de SVE de Lucía Triviño

Mi nombre es Lucía Triviño, tengo 23 años y soy maestra de Educación Infantil. Me gustaría contaros mi experiencia durante el SVE, para además de compartir mis vivencias, animar a tod@s  los que podáis para que lo realicéis y disfrutéis todo lo que yo he tenido la oportunidad de hacer.

Todo comenzó el año pasado tras terminar mis estudios universitarios en Málaga. Tenía 22 años, una carrera terminada pero un futuro muy incierto. En mi profesión no es fácil la incorporación al mundo laboral, como en casi todos los gremios hay muchísima demanda y el personal cada vez está más preparado. En ese momento considere que tenía una gran carencia para ser una buena maestra de infantil, no dominaba el inglés.

Ante esta realidad me plantee que la mejor opción sería ir al extranjero para adquiridlo. Por lo que la opción más común, ya que es la más popular entre las chicas de mi edad, era irse de au pair a Londres. Por lo que comencé a buscar “una buena familia” con la que viviría durante un periodo de tiempo.

En mitad del proceso de selección de la familia, y a través de un amigo de toda la vida conozco a Iniciativa Internacional Joven (IIJ). Una organización que entre otras muchas funciones, fomentaban y estaban a favor del Servicio Voluntario Europeo. En IIJ me aconsejaron que lo mejor era concertar una cita con Víctor, el chico resposanble, para informarme del programa.

Tras valorar los pros y contras y estar durante dos semanas pensando sobre qué decisión tomar, me di cuenta que este programa contaba en un porcentaje muy elevado con los requisitos que yo en un principio me planteaba. Además de poder mejorarlos y a la vez ofrecerme muchísimas más opciones muy enriquecedoras.

Tras realizar mi CV y mi carta de motivación comencé a solicitar los proyectos que estaban relacionados con mi profesión. Fui aceptada en un proyecto en un pequeño pueblo de Letonia, pero al no estar muy convencida decidí no realizarlo. Si hay algo que en IIJ me han repetido es que tarde o temprano llega tu proyecto ideal. Y ahora puedo afirmarlo en primera persona.

En mi caso mi proyecto llegó y además de una forma un poco peculiar, cuando mi idea de irme de au pair volvía a rondar por mi cabeza ya que no encontraba ningún proyecto que me motivara lo suficiente como para irme. Una mañana en el Facebook de la organización veo que habían aprobado una plaza de SVE en Cracovia (Polonia) para realizar el voluntariado en una kindergarten  (guardería) con niños de cuatro a seis años.

En este momento no me lo pensé, era el mío, mi proyecto ideal había llegado y yo tenía que irme a Polonia durante nueve meses a vivir esta experiencia. No creo en las casualidades con lo cual no podía dejar escapar un proyecto en el que además de prestar mi ayuda a niños estaría poniendo en práctica todo lo aprendido en la Universidad. Este es uno de los motivos por lo que siempre digo que: “yo no elegí a mi proyecto, sino que mi proyecto me eligió a mí”.

El día 29 de septiembre comenzaba mi aventura, con muchos sentimientos encontrados cogí mis maletas y volé hacia Cracovia la ciudad que me acogería durante los nueve meses siguientes.

He tenido muchísima suerte en todos los aspectos durante mi EVS. He coincidido con un grupo de 26 voluntarios dentro de mi organización en Cracovia, en el que hemos creado como una pequeña familia. He compartido piso con 6 voluntarios, viviendo momentos únicos e irrepetibles, sin esquivar las pequeñas discusiones propias de compañeros de piso que solo se pueden dar al convivir con seis personas totalmente diferentes a ti y desconocidas. Personalmente este es uno de los aspectos en el que he adquirido o reafirmado una serie valores como la tolerancia, la paciencia, la empatía… los cuales antes no puedo decir que carecía de ellos pero no los tenía tan interiorizados como ahora.

En cuanto a mi lugar de trabajo, Kindergarten Nº 83 también he sido muy afortunada, he realizado mi voluntariado en una clase de niños y niñas de cuatro años. Mis funciones básicamente se ceñían a ayudar a las dos maestras en lo que ellas necesitaran para mejorar y dinamizar el comportamiento dentro del aula. Además también realizaba una serie de actividades y juegos en español, diseñados y planificados previamente para introducir a mis niños en la cultura española. Mi horario de trabajo era de 09:00H a 15:00H.

Para mí el gran inconveniente que he encontrado durante mi EVS ha sido el idioma polaco, ya que bajo mi punto de vista es bastante complicado.

Por último, me gustaría hacer referencia a mi ciudad de acogida, Cracovia. La que me ha ofrecido numerosos rincones, paisajes y bares en los que perderme durante estos nueve meses. La que me ha enseñado que es posible una moneda diferente al euro. La que me ofrecido un frio invierno y un inestable verano. En la que he comprobado que en Europa hay idiomas tan difíciles como el chino. La que está compuesta de personas que para siempre tendrán un hueco en mi corazón. La que esta tan bien situada  geográficamente que todos los fines de semanas podías experimentar el placer de viajar conociendo lugares maravillosos y por supuesto a la que tengo la obligación de volver cada vez que mi vida me lo permita.

Después de este pequeño resumen de mi Servicio Voluntario Europeo solo puedo decir que invito a todas las personas a informarse sobre el programa y a vivir esta aventura. Que yo una vez terminada puede decir que sin duda alguna ha sido la más emocionante de mi vida.

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